Hasta siempre, compañero


Cuando tienes una mascota eres consciente que llegará el momento en que esta se vaya y sabes que va a ser duro. Cuando llega el momento te das cuenta que te quedaste corto.

Para un gato 16 años es una edad ya respetable. Al igual que los humanos algunos llegan mejor que otros. En el caso de mi gato ya sumaba algunos achaques. Hace unos pocos meses se unió algo mas grave y que sufren muchos: insuficiencia renal.

Los medicamentos podían ralentizar el progreso de la enfermedad pero no detenerla.

A partir de aquí el pobre animal sufrió una bajón lento pero continuo. Pasados algunos meses ya era la sombra de lo que fue en sus años buenos.

Se llegó a tal punto que la semana pasada ya no se podía hacer nada mas por él. Había llegado el momento que tanto temía: dormirlo para siempre.

Tras el pinchazo del relajante muscular todos sus dolores y achaques desaparecieron. Por unos segundos volvió a ser el gato que recordaba, con la misma mirada de siempre. Pero a continuación empezó a apagarse lentamente. Hasta que se durmió y dejó de respirar. De una forma calmada y sin dolor.

Estuve con él hasta su último aliento. Era mi obligación, y mi deseo, de estar juntos hasta el final. Ninguna mascota debe pasar sola esos momentos.

Y ahora toca pasar el mal trago y hacerse la idea que ya no está. Se ha quedado un vacío en casa. Cómo consuelo queda que ha tenido una buena vida, nunca le ha faltado de nada.

Descansa en paz. Durante 16 años has sido el mejor gato que podía tener.

Gracias por todo

03/02/2026 - Personal