Dicen que corren malos tiempos para el hardware. Subida de precios en memoria, tarjetas gráficas, almacenamiento, etc. Todo por la voracidad de los centros de datos. Vamos a ver con un ejemplo práctico si esto es real o no.
En 2023 estaba cansado de Nvidia con sus drivers privativos así que decidí sustituir la GTX1650 de 2GB del ordenador, con Linux, que tengo conectado a la televisión del salón (el equipo destinado a juegos).
Así que en Marzo de ese año di el salto a la competencia: compré una AMD Radeon 6500XT de 4GB de VRAM DDR6. Precio de entonces: 190€

Y que cambio: iniciar el equipo, todo estaba reconocido y funcionando perfectamente. Sin necesidad de añadir repos adicionales ni instalar módulos externos.
El "pero" de esa tarjeta gráfica es la cantidad de VRAM que monta: 4GB. Ya sabía que esto daría problemas en el futuro, pero era lo que encajaba en el presupuesto que tenía entonces.
A finales de ese mismo año se desmadró el tema de los requisitos para juegos AAA: los 8GB empezaba a ser algo requerido para tener una experiencia decente. Poco después ya había quien decía que mínimo 12 GB.
Juegos como "Robocop" o "God of War" funcionan con resoluciones muy bajas, usando reescalado y al poco rato cayendo los FPS por los suelos al quedarse sin memoria de vídeo. Otros ya directamente ni lo intento, como "Final Fantasy VII Remake".
Con emulación y juegos indies (o AA) funciona bien. Así que hasta ahora este ha sido el panorama. Vamos a ver cuanto vale mejorar la gráfica.
AMD es la única opción. Intel tiene un mal driver de Vulkan y Nvidia sigue con su apuesta por el driver privativo.
Lo mas económico sería dar el salto a la serie 7, concretamente a la RX7600: precio entre 280 y 300€. Con ello tendremos una mejora (según webs de hardware con comparadores, como esta) de un 108%.

Luego está la serie 9, la RX9060XT por entre 310€ y 330€. Se obtiene una mejora del 180%.
Otra posibilidad sería un procesador AMD con APU integrada, pero implica un cambio de placa. Y pasar a memoria DDR5, una temeridad ahora mismo.
Así que el cambio representa pagar entre 90 y 140€ de más. Pasa por lejos del límite que he ido usando hasta ahora para comprar este tipo de hardware (200€).
La subida es real y lo peor es que no se va a quedar ahí.
Antes del drama de la memoria RAM hubiera dicho un NO tajante. La evolución de los nuevos juegos de alto presupuesto apuntaban a dejar atrás los 8GB y fijar los 12 GB como mínimo y 16GB como recomendables. En un año (o menos) iba a estar en la misma situación.
Pero todo esto se ha ido al traste por los últimos acontecimientos. Ahora los desarrolladores de videojuegos van a tener que optimizar sus programas para los 8GB, si es que quieren vender en grandes cantidades. Por ese lado los consumidores hemos sacado algún beneficio.
Creo que voy seguir como hasta ahora. Sólo con el inacabable catálogo de juegos retro, los indies y los juegos AA necesitaré varias vidas para jugar a todo lo existente.
Otra cosa será si la gráfica muere, entonces ya no quedará más remedio que hacer el gasto. Algo que intentaré evitar con un mantenimiento anual: limpieza y cambio de pasta térmica.
Para terminar una pregunta: todo lo que está ocurriendo con el hardware junto a otros problemas del sector, ¿provocará otra crisis del videojuego parecida (o peor) que la de 1983?
16/01/2026 - Personal