Adiós reloj inteligente, hola reloj tonto

La batería del Pinetime dijo "se acabó" y me quedé sin reloj. Sin nada en la muñeca hasta que haciendo limpieza de cajones encontré a un antiguo conocido que podría resolver este problema: un reloj Casio calculadora.

"Reloj calculadora" es el nombre que le he puesto desde que era pequeño pero el modelo exacto es DBC-32

Tiene 12 años (aproximadamente). La correa de goma rota en ambos lados, pero sigue funcionando y marcando la hora perfectamente, con la misma pila de botón que venía de fábrica.

Reloj Casio

El reloj presume de más de 10 años de autonomía y lo esta cumpliendo. Sin apagar nunca la pantalla ni bajarle el brillo. Impresionante.

Me costó unos pocos euros encontrar una correa de recambio y ya lo tenía listo para volver a ser mi reloj de uso diario.

El que tenga función de calculadora es algo anecdótico. Las teclas son muy pequeñas para ser pulsadas, no es nada cómodo.

También tiene iluminación por LED, cronómetro, alarma y una agenda (nombre y número de teléfono) para 25 contactos.

Nada de sincronizar datos, ni mostrar notificaciones. No se entiende con el móvil ni con el ordenador. No tiene firmware para actualizar ni te mide las pulsaciones. Un reloj digital de toda la vida con alguna función extra de dudosa utilidad.

Pero la gracia de usarlo a diario está en no depender del móvil: no me distrae con notificaciones. No hay que estar pendiente del nivel de la batería (cuando se agote se pone otra pila botón y a funcionar durante una década). No tengo que buscar si hay firmware nuevo...

De crío quise tenerlo. Lo veía cada día en el camino casa-colegio, en el escaparate de una relojería que ya no existe (no se bien que idea me hacía de que aquello iba a ser lo más de lo más). Pero no pudo ser. 30 años después me lo regalaron.

Un reloj "inteligente" lo movió al cajón y al olvido. Ahora lo recupero para hacer de mi vida un poco menos "conectada". Menos funciones, pero mucho más longevo.

22/07/2026 - Personal